Cuando la palabra drogadicción esté sobre el tapete, nadie absolutamente debe virar la cara, hacerse de oídos sordos o ponerse una venda en los ojos, porque nadie está exento de caer en ese abismo o de contribuir a la lucha contra el consumo indebido de narcóticos o cualquier otro tipo de drogas, incluido por supuesto el alcohol.
Los prejuicios que ocasiona la adicción resultan verdaderamente fuertes, sobre todo en adolescentes, jóvenes y mujeres, por ser los grupos más vulnerables.
Unido al accionar de Salud deben valer condiciones imprescindibles de educación y prevención, a fin de evitar las consecuencias de ese mal.
El Grupo de Salud Mental a todas las instancias se ocupa del tema, y de acuerdo con resultados de sus pesquisas se aprecian tendencias al uso irracional de medicamentos y de alcohol.
En cuanto a los adolescentes es válido enfatizar en la acertada conducción y el cuidado que padres y tutores deben mantener, pues a esta edad no están preparados para afrontar los diversos problemas de la vida, no tienen la resistencia ni el mecanismo de enfrentamiento necesario para decir no, especialmente cigarros y de la portera por excelencia, el alcohol.
Luego de probar, entra la continuidad del consumo, y corresponde a la familia observar cuidadosamente, porque es más difícil “desenganchar” a alguien al borde de perder algo tan vital como el estudio, el trabajo, las relaciones interpersonales y los valores, que realizar la labor preventiva.
Es preciso, cuando tenemos descendencia, pensar con mesura en nuestra conducta cotidiana, en el ejemplo que damos a los hijos, al resultar absurdo aconsejar sobre la no ingestión de bebidas alcohólicas o de fumar, con un vaso de ron en una mano y un cigarrillo en la otra.
Los menores tienen en sus padres o mayores los más completos patrones de conducta, por lo que resulta normal que los hijos de bebedores y fumadores también lo sean desde temprana edad.
Ahora no constituye un tabú, y no se aprecian fuertes acciones de enfrentamiento ala ingestión de alcohol en adolescentes y jóvenes, lo cual provoca en áreas públicas no pocas reyertas, escándalos a horas inapropiadas y hasta maltrato verbal y físico hacia las féminas.
En tal sentido debieran incidir más las organizaciones de masas en el barrio y la comisión de prevención y atención social, sobre todo con casos que ya ameritan un tratamiento diferenciado por provenir de familias disfuncionales o con un historial al respecto.
Quizás muchos de quienes aplaudan la fortaleza para “aguantar sin alegrarse” de tal o cual muchacho, ni siquiera se detengan a pensar en los posteriores daños para su salud, sobre todo si se trata de hembras, porque tenemos menos agua en el organismo que los hombres, por tanto nos embriaguemos más fácilmente y el alcohol nos atrapa también más rápidamente.
En las mujeres generalmente el alcoholismo está relacionado con acontecimientos vitales sufridos: un divorcio, un conflicto de pareja, y otros asociados a la esfera sentimental y familiar.
Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud, arroja resultados cuyas magnitudes son evidentes alertas para todos y todas.
El alcohol reduce en unos 10 años la expectativa de vida y produce más muertes que el abuso de cualquier otra sustancia, cada año se reportan más de 200 mil muertes vinculadas con su uso, cerca del 70 por ciento de la población mundial consume bebidas en diferentes proporciones y de ellas el 10 por ciento aproximadamente pasarán a convertirse en alcohólicos en el curso de sus vidas, el alcoholismo en América Latina afecta a unos 38 millones de personas, que representan el 10 por ciento de los adultos en una proporción de 10,4 hombres por cada mujer.
Además, las cirrosis alcohólicas están entre las 10 primeras causas de muerte y más del 35 por ciento de los accidentes de tránsito son causadas por el alcohol, en los varones, el alcoholismo es más intenso entre los 18 y 20 años, en mujeres el pico más elevado se produce entre los 25 y 29 años, la tasa de mortalidad en alcohólicos es 2,5 veces superior, las muertes por accidente son siete veces más altas, y la de suicidio es también 2,5 veces mayor que en los pobladores en general.
lunes, 22 de febrero de 2010
Puente de solidaridad y amistad
Desde el nivel primario de enseñanza supe que era el Periodismo la carrera elegida, en ello influyeron de manera determinante mis maestros Nectora, Santos, Víctor y Urania, y realmente se los reconozco, sobre todo en ocasiones como ésta.
Hace un tiempo en la página cinco del semanario “La Demajagua” publiqué un reportaje titulado “Luz de esperanza”, referida al Centro de Retinosis Pigmentaria de Manzanillo, y solo días después me contactó José Ángel Medina Domínguez, de 31 años y residente en Guatemala, para agradecer el trabajo y solicitar orientación y ayuda.
La misiva de José Ángel conmueve, y obligatoriamente nos hace comparar el sistema social de su Patria y el nuestro, aún con las insatisfacciones, sobre todo de carácter subjetivo que en algunos momentos pudiéramos tener.
Precisa asimismo sentir orgullo por vivir en un país que concibió, junto con Venezuela, la Operación Milagro, una de las misiones de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), para ayudar a los más necesitados de la región, unos seis millones de personas imposibilitadas de acceder al servicio.
En Granma existen dos clínicas de Retinosis Pigmentaria, en Bayamo y Manzanillo (acciones quirúrgicas incluidas), en las cuales gratuitamente son atendidos todos los granmenses aquejados de esa enfermedad y sus familiares, e incluso dos veces al año permanecen ingresados por 15 días para el tratamiento requerido, por un equipo multidisciplinario.
Sin embargo, en el caso de este fraterno centroamericano, las cosas son totalmente diferentes, pues refiere que le diagnosticaron Retinosis Pigmentaria a los 12 años, y su hermano Jorge Alberto Medina Domínguez también la padece desde los cinco.
“Doy gracias a Dios por mi familia, - explica en su carta- mi padre José Ángel (58 años), ingresó conmigo en la Universidad y copiaba por mí. Años más tarde “ambos nos graduamos” de Pedagogos, especialidad que adoro, pero me discriminan. Ya he tenido la mala suerte de ser despedido de varios trabajos por mi afección, debido a los tropezones, es así como actualmente estoy desocupado.
“A pesar de todo, tengo que trabajar, a veces haciendo tareas y labores a estudiantes universitarios o con una u otra asesoría pedagógica, pero no es suficiente, pues debo pagar mucho incluyendo la pensión de mi ex esposa. Soy un padre soltero de dos hijos, eso también se debe a mi problema visual.
‘Hace unos dos años atrás, más o menos, visitamos a dos médicos oftalmólogos cubanos, quienes vinieron a prestar ayuda humanitaria a Guatemala, específicamente a Chimaltanango (departamento), y ellos confirmaron la enfermedad, ahora estoy en espera de una luz de esperanza para mi, pues soy pobre y aquí no hay oportunidades para nosotros.
“Temo que si algún día pierdo la visión, no solamente dejaré de ver los rostros de mis queridos hijos, sino los de mis padres y hermanos y además de ello, pierda la custodia de mis bebés. Tengo miedo, sufro en silencio.”
Cuba brilla con luz propia en todo el mundo, y es faro de América, por eso este hombre desesperado y a la vez optimista, deposita en ella sus esperanzas y reconoce la valía de su Sistema de Salud.
A quienes usamos la pluma como arma para difundir y defender los principios de la Revolución, nos cabe el privilegio de ser “voz” de su incomparable obra y “mano firme” para tender y afianzar el puente de la solidaridad y la amistad.
Hace un tiempo en la página cinco del semanario “La Demajagua” publiqué un reportaje titulado “Luz de esperanza”, referida al Centro de Retinosis Pigmentaria de Manzanillo, y solo días después me contactó José Ángel Medina Domínguez, de 31 años y residente en Guatemala, para agradecer el trabajo y solicitar orientación y ayuda.
La misiva de José Ángel conmueve, y obligatoriamente nos hace comparar el sistema social de su Patria y el nuestro, aún con las insatisfacciones, sobre todo de carácter subjetivo que en algunos momentos pudiéramos tener.
Precisa asimismo sentir orgullo por vivir en un país que concibió, junto con Venezuela, la Operación Milagro, una de las misiones de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), para ayudar a los más necesitados de la región, unos seis millones de personas imposibilitadas de acceder al servicio.
En Granma existen dos clínicas de Retinosis Pigmentaria, en Bayamo y Manzanillo (acciones quirúrgicas incluidas), en las cuales gratuitamente son atendidos todos los granmenses aquejados de esa enfermedad y sus familiares, e incluso dos veces al año permanecen ingresados por 15 días para el tratamiento requerido, por un equipo multidisciplinario.
Sin embargo, en el caso de este fraterno centroamericano, las cosas son totalmente diferentes, pues refiere que le diagnosticaron Retinosis Pigmentaria a los 12 años, y su hermano Jorge Alberto Medina Domínguez también la padece desde los cinco.
“Doy gracias a Dios por mi familia, - explica en su carta- mi padre José Ángel (58 años), ingresó conmigo en la Universidad y copiaba por mí. Años más tarde “ambos nos graduamos” de Pedagogos, especialidad que adoro, pero me discriminan. Ya he tenido la mala suerte de ser despedido de varios trabajos por mi afección, debido a los tropezones, es así como actualmente estoy desocupado.
“A pesar de todo, tengo que trabajar, a veces haciendo tareas y labores a estudiantes universitarios o con una u otra asesoría pedagógica, pero no es suficiente, pues debo pagar mucho incluyendo la pensión de mi ex esposa. Soy un padre soltero de dos hijos, eso también se debe a mi problema visual.
‘Hace unos dos años atrás, más o menos, visitamos a dos médicos oftalmólogos cubanos, quienes vinieron a prestar ayuda humanitaria a Guatemala, específicamente a Chimaltanango (departamento), y ellos confirmaron la enfermedad, ahora estoy en espera de una luz de esperanza para mi, pues soy pobre y aquí no hay oportunidades para nosotros.
“Temo que si algún día pierdo la visión, no solamente dejaré de ver los rostros de mis queridos hijos, sino los de mis padres y hermanos y además de ello, pierda la custodia de mis bebés. Tengo miedo, sufro en silencio.”
Cuba brilla con luz propia en todo el mundo, y es faro de América, por eso este hombre desesperado y a la vez optimista, deposita en ella sus esperanzas y reconoce la valía de su Sistema de Salud.
A quienes usamos la pluma como arma para difundir y defender los principios de la Revolución, nos cabe el privilegio de ser “voz” de su incomparable obra y “mano firme” para tender y afianzar el puente de la solidaridad y la amistad.
Honestidad: un imperativo de siempre
Aunque el tema del rescate de valores humanos pueda parecer reiterativo por su amplio tratamiento en los medios de difusión masiva y por el vehemente llamado a recuperarlos, no lo es.
Tal afirmación responde a que cotidianamente topamos con acciones que así lo demuestran.
Al referirnos a los valores de los seres humanos podemos mencionar la honestidad, la sinceridad, el compañerismo, el respeto, la valentía, el patriotismo, el desinterés, el agradecimiento, la responsabilidad..., en fin, aquellos bienes universales que pertenecen a nuestra naturaleza como personas, mejorándola y perfeccionándola.
Cada cual antepone el valor que considera más importante, pero realmente cada uno sustenta a los demás, y juntos forman algo muy positivo, que ennoblece la existencia.
Muchos de los problemas existentes actualmente por la falta de honestidad y respeto de varios ciudadanos, pueden solucionarse, sobre todo y su cae sobre ellos con el mayor rigor el reglamento disciplinario.
Es igualmente un imperativo del momento el desempeño sistemático de los inspectores, en pos de impedir situaciones de este tipo.
La honestidad es la cualidad humana mediante la cual elegimos actuar siempre apegados a la verdad, es una expresión real de respeto por uno mismo, y por supuesto por los demás.
Ser honestos implica, además de franqueza, estar acordes con la realidad que nos circunda, ser objetivos, auténticos, tolerantes, dignos de confianza, congruentes con nuestro pensamiento, palabras y acciones.
Tal afirmación responde a que cotidianamente topamos con acciones que así lo demuestran.
Al referirnos a los valores de los seres humanos podemos mencionar la honestidad, la sinceridad, el compañerismo, el respeto, la valentía, el patriotismo, el desinterés, el agradecimiento, la responsabilidad..., en fin, aquellos bienes universales que pertenecen a nuestra naturaleza como personas, mejorándola y perfeccionándola.
Cada cual antepone el valor que considera más importante, pero realmente cada uno sustenta a los demás, y juntos forman algo muy positivo, que ennoblece la existencia.
Muchos de los problemas existentes actualmente por la falta de honestidad y respeto de varios ciudadanos, pueden solucionarse, sobre todo y su cae sobre ellos con el mayor rigor el reglamento disciplinario.
Es igualmente un imperativo del momento el desempeño sistemático de los inspectores, en pos de impedir situaciones de este tipo.
La honestidad es la cualidad humana mediante la cual elegimos actuar siempre apegados a la verdad, es una expresión real de respeto por uno mismo, y por supuesto por los demás.
Ser honestos implica, además de franqueza, estar acordes con la realidad que nos circunda, ser objetivos, auténticos, tolerantes, dignos de confianza, congruentes con nuestro pensamiento, palabras y acciones.
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